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1 de mayo de 2017

NIÑOS, REDES, SUSTOS Y PERFILES ONLINE

Para empezar, nada mejor que unas cuantas cifras para hacernos una idea de lo que hablamos cuando mencionamos en una oración el binomio “niños” y “presencia online”. Según datos de 2010 –es decir, que a día de hoy las cifras pueden ser aún más abultadas- los bebés de menos de dos años ya tenían una presencia digital más que notoria: un 93% en el caso de los infantes estadounidenses y un 73% en el caso de los niños europeos. Al decir “europeos”, la encuesta agrupaba cinco países: Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y España. 




La presencia digital se refiere, principalmente, a fotos y vídeos compartidos con la sana –y en ocasiones cargante- intención de mostrar a amistades, familiares, etc., las monerías del bebé en cuestión. Pero no sólo se trata de vídeos o fotografías: en España, alrededor de un 12% de madres crean una cuenta de correo electrónico a su recién llegado retoño, más de un 7% les crea un perfil en alguna red social y un apabullante 25% ya ha compartido instantáneas de la criatura incluso antes de nacer puesto que las ecografías también circulan con alegría por las redes sociales.


Por eso, si la presencia online de las personas que estáis leyendo esto –seguramente mayores de 30 años, en su mayoría- abarcará los últimos doce o quince años como mucho, en el caso de los menores su huella digital puede comenzar con la ecografía que colgó su madre en Facebook y terminar en el infinito. 

Con estos datos delante, hay que contemplar dos factores nada desdeñables: 

Primero, que el curriculum digital es muy probable que acompañe a la persona durante el resto de su vida, con lo cual hay que tener cierto ojo con lo que se comparte, y evaluar las consecuencias que pudiera tener en el futuro. ¿Le hará gracia a nuestro/a hijo/a que el coscorrón que se dio con el columpio con tres años se haya hecho viral y siga siendo fuente de risas cuando tenga doce?

En segundo lugar, este globo digital de fotografías, vídeos, etc. debe hacer reflexionar a los progenitores sobre los ajustes de privacidad que tienen en sus redes sociales y el alcance que puedan tener los contenidos que comparten, incluida su localización. Lo que antes era una anécdota familiar conocida por cuatro allegados ahora puede convertirse con facilidad en algo al alcance de cientos, miles o incluso millones de personas. La seguridad al 100% no existe, y menos en internet. Si dudas sobre si compartir o no alguna información sobre tus hijos/as en la red, la misma duda te da la respuesta: no lo hagas.


12 de febrero de 2017

TRES IDIOMAS MEJOR QUE DOS

Con el avance de la sociedad y de un mundo cada día más exigente, los idiomas pueden llegar a ser  una parte fundamental de nuestra vida laboral. No existe entrevista alguna en la que no te pregunten si sabes idiomas o si has viajado al extranjero durante un largo período de tiempo. Los idiomas son una forma eficaz de comunicarnos en cualquier país y, si nos podemos defender en varios idiomas, siempre será mejor que en uno solamente. Por ello, son cada vez más las familias que, conscientes de que vivimos en un mundo globalizado y que no para de crecer, ven en los idiomas una puerta importantísima hacia la comunicación y la tolerancia.
El tema de los idiomas es uno de los más actuales y estudiados por todos, y cada vez se defiende más la postura de que todas las personas deberían hablar su lengua materna, un idioma vecino y un tercer idioma internacional. Para la gran mayoría, el idioma internacional será el inglés. 

El multilingüismo te da acceso al mundo. Los países donde su idioma principal es hablado por relativamente pocas personas, se dieron cuenta de esto hace mucho tiempo. Países como los Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia poseen algunas de las tasas más altas de multilingüismo en Europa. Por el contrario, países con un idioma oficial dominante que tienen un gran número de hablantes nativos, no han sido tan proactivos en la promoción del multilingüismo. Gran Bretaña, Francia, Portugal, Italia y España están por debajo del promedio europeo en términos de multilingüismo.


Son muchos los colegios que ya ofrecen bilingüismo en la actualidad pero hoy, vamos a defender la teoría de que tres idiomas son mejor que dos, sin centrarnos en el bilingüismo como tal, ya que ahora mismo este tema está envuelto en una gran polémica sobre si mejora la educación o la frena. Vamos a defender que aprender idiomas de una manera más libre, sin tener mas asignaturas en Inglés, Francés o cualquier otro idioma, que la propia del idioma, es bueno para los niños. Algunas personas pueden pensar que llevar un modelo trilingüe a los sistemas educativos es difícil o que los niños no se adaptarán bien, pero la verdad es que no es así. El oído se acostumbra, los niños asumen que hay mas idiomas y que cada clase tiene su finalidad y, finalmente, estos niños agilizan su lenguaje y se adaptan para salir del colegio hablando sin problemas tres idiomas diferentes. 

Ejemplo de ello es nuestro colegio “Niño Jesús” que, sin ser bilingüe o trilingüe, los niños desde pequeños no solo aprenden tres idiomas diferentes, sino que incluso, aprenden cada día el lenguaje de signos gracias a sus compañeros con discapacidad auditiva que forman parte del alumnado. En nuestro colegio Niño Jesús, valoramos a los niños y su forma de aprender, no creemos en grandes gastos para que un colegio lleve el titulo de “Bilingüe”, si no que lo enseñamos de una manera natural, con profesorado nativo en francés dando clases especificas del idioma y con inglés como otra asignatura más dentro del centro. Los niños así aprenden tres idiomas pero no se enfrentan al reto de tener que dar otras asignaturas en diferentes idiomas, si no que a cada asignatura se le da su importancia y se la respeta como tal.

Muchos padres se hacen la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto es bueno que los niños aprendan un segundo idioma desde pequeños?, a la que rápidamente podemos responder que es una excelente idea, ya que como se suele decir, los niños de pequeños son esponjas que todo lo absorben. Gracias a eso los niños no tienen dificultades al pronunciar ni al aprender los idiomas que les estén enseñando, es más, se les va quedando en su mente, lo van racionalizando y organizando en su cabeza, con lo que además de ir absorbiendo cada palabra y cada pronunciación, estos niños maduran y se sienten más responsables sin darse cuenta, ya que de una manera totalmente intuitiva van:

· Organizando sus pensamientos.

· Diferenciando idiomas, situaciones, profesores y horas de clase.

· Guardando mucha información en sus cabezas sin apenas darse cuenta.

Es muy normal en las aulas de Infantil en las que se imparte tres idiomas ver a niños controlar el español sin problemas y después, hablar en inglés a la profesora de francés y en francés a la de inglés, todo ello siempre viene acompañado de una risa y de una rectificación casi instantánea por parte del niño o niña. Están ordenando sus pensamientos, distinguiendo situaciones, adaptándose. Con el paso de los años, esto desaparece totalmente y da paso a la seguridad y al gusto por los idiomas.

Siempre podemos pensar que a un niño se le puede dar mejor un idioma que otro y que con el tiempo puede perder el gusto por ellos o incluso, abandonar de manera definitiva uno de ellos pero se dice que el futuro es de las personas que hablen tres idiomas y para ello las bases hay que asentarlas desde muy pequeños. Cuidando las bases y sin agobiarles con otras asignaturas en otros idiomas, los niños no solo conocen tres idiomas, si no que además, conocen tres culturas diferentes, ven como son, qué ofrecen, monumentos, formas de vida, personas,… Todo ello contribuye al enriquecimiento del niño, la mayoría coge gusto por viajar, por intentar practicar el idioma en otros lugares y por intentar desenvolverse y ver si es capaz de ello. Con ello, consigue hacerse más tolerante, abierto y ve el mundo de una forma diferente y a los que viven en él.

Cuando salen del colegio es cuando viene la hora decidir qué hacer con los idiomas aprendidos: ¿Les olvidan? ¿Siguen estudiándolos? ¿Escogen solo dos de ellos? Como en todas las decisiones, habrá algunos que vayan por la vía fácil y los olviden pero habrá una gran mayoría (que ya empieza a haberla en la actualidad) que tiendan a seguir formándose y a intentar no olvidarlos, ya que salen del colegio con muchísimo ganado, hablando tres idiomas con bastante fluidez y eso no se olvida fácilmente.


A continuación podéis ver las ventajas y desventajas de aprender dos idiomas o más:

Ventajas de Aprender un Segundo o Tercer Idioma: 

Capacidad de Aprendizaje Disponible: posiblemente casi todos los padres piensan: ¿Cómo va a poder aprender mi hijo otros idiomas si apenas domina su propia lengua nativa?. Como os decíamos antes, esto no os tiene que preocupar. Los niños, sobre todo los más pequeños, tienen la capacidad necesaria para aprender dos o tres idiomas desde edad temprana. 

Es una gran ventaja laboral para el futuro y una ventana abierta llena de posibilidades: ésta, sin duda, será una de las principales ventajas de cómo personas mayores y maduras podemos percibir si un niño crece dominando 2 o 3 idiomas desde pequeño, ya que el futuro que se abre ante nosotros es cada vez más competitivo. Seguramente logrará perfeccionarlos antes de cumplir su mayoría de edad y además, esto le ayudará en sus estudios universitarios a abrir muchas puertas de trabajo e incluso, posibilidades de estudiar en el extranjero. 

Mayor Comunicación y Cultura: estudiar y aprender un segundo o tercer idioma desde pequeños les abrirá nuevas puertas al conocimiento, ya que podrá encontrar y entender la información que podemos encontrar en la actualidad en inglés. Además, toda esta información se les podría pasar por alto a las personas que no dominan el idioma pero un niño que domine el inglés, por ejemplo, adquirirá ese conocimiento de una forma natural, como si se tratara de su lengua nativa, lo que provocará en él que culturalmente se magnifiquen sus conocimientos. 

Desventajas:

Por supuesto lo fácil sería decir que aprender un segundo y tercer idioma solo tiene ventajas pero incluso para un niño que aprende otro idioma, no todo son ventajas. Existen pequeños detalles por los cuales un pequeño porcentaje de los niños puede presentar dificultades: 

Nadie más habla el otro idioma: es importante a la hora de elegir como padres los idiomas que va a estudiar vuestro hijo, que seáis conscientes de cual son vuestras posibilidades y qué rendimiento va a poder sacar. Aprender varios idiomas y que no puedan practicar con nadie alguno o ninguno de ellos, pueden hacer perder la motivación o el interés por aprender los otros idiomas. Podemos plantearnos aquí también que muchos padres se encuentran en la tesitura de no saber ningún otro idioma que el suyo propio nativo y no saber cómo poder ayudar a sus hijos en esos idiomas, pero a día de hoy esto no es problema, ya que podemos encontrar mucha información que nos puede ayudar y respaldar, desde videos, conocer amigos o amigas nativas que nos puedan ayudar, charlas, intercambios...

Conclusiones:
Las ventajas y desventajas de aprender un segundo idioma a temprana edad, son muy diversas pero si en algo estamos todos de acuerdo, es que aprender dos idiomas o más tiene más ventajas que desventajas. Si queremos obsequiarles a nuestros hijos con un futuro brillante, tolerante y multicultural, debemos invertir en los idiomas.

¿Qué tendríamos que hacer para empezar a motivarles? Principalmente y como ingrediente fundamental hay que apoyarle y animarle a seguir adelante.

Por todo ello, si buscas en Valladolid un colegio familiar, donde se enseñen tres idiomas y además, se aprenda lenguaje de signos gracias a la integración de los niños en el aula, económico, donde se enseña con cariño y amor, no dejes de venir a visitarnos en nuestras puertas abiertas los días 6 y 20 de Marzo a las 16:00 horas.

15 de enero de 2017

PACIENCIA, ATENCIÓN Y GOMINOLAS


Este experimento, llevado a cabo en la Universidad de Stanford en los años sesenta, era en apariencia bastante simple: sentaban a un niño frente a una gominola tentadora y se le explicaban unas reglas muy sencillas. Podía comerse la chuchería en el acto o, si esperaba a que regresara el investigador resistiendo el impulso de devorarla, le darían dos en lugar de una. También tenían la opción de tocar una campanilla, y el adulto regresaría en el acto permitiéndole comer la gominola. Una solamente, no las dos prometidas si conseguía esperar.



Este tipo de experimentos –centrados en el estudio de la demora de la gratificación- se han repetido desde entonces en diversos centros y países y, además de divertidos vídeos que muestran la lucha interna de las criaturas frente a la dulce tentación, ofrecen interesantes reflexiones posteriores.

La mayoría de los niños del experiemento de Stanford no resistían la espera: algunos se zampaban el dulce en cuestión de segundos; otros conseguían aguardar una media de dos a tres minutos, o terminaban por tocar la campanilla en un breve lapso de tiempo; solamente un treinta por ciento conseguía resistir hasta que el investigador regresaba (unos quince minutos después). Se peleaban con el deseo de la golosina, pero conseguían aguantar.

La curiosa reflexión vino con el tiempo: Walter Mischel, el profesor de psicología que había llevado a cabo los experimentos – con más de seiscientos cincuenta niños, incluidas sus tres hijas- estableció, de forma casual, una correlación entre los resultados académicos posteriores y el tiempo de espera frente a la chuche. Con los niños ya convertidos en estudiantes de secundaria, estudió los datos de una serie de tests y encuestas que volvió a realizarles y los resultados fueron bastante claros: el grupo de los “impacientes” presentaba más problemas de conducta, tanto en casa como en el instituto, peores notas, relaciones sociales más dificultosas, más problemas de atención y una gestión del stress deficiente frente al grupo de los niños/as “pacientes”.


Lo que Mischel y su equipo quisieron destacar con los resultados de sus estudios es el error de colocar la inteligencia como elemento diferenciador del posible “éxito” académico/vital –cosa que se ha hecho durante años- y remarcar que el intelecto está sometido al autocontrol y depende en gran medida de él. La habilidad fundamental para salir exitoso de la prueba de resistencia a la gratificación es una adecuada “colocación” de la atención. En lugar de obsesionarse con la gominola, los niños/as pacientes se intentaban distraer de ella canturreando canciones, tapándose los ojos, etc. Las ganas de comerse la chuche seguían presentes, pero intentaban despistarlas. “Si te pones a pensar en la gominola y en lo rica que va a estar, al final te la comes. El truco reside en evitar pensar en ella” remarca Mischel.

Y ¿cómo mejorar esa estrategia de demora? Porque el experimento no tendría mucha utilidad si no se pudieran extraer de él algunas enseñanzas, tengas cuatro años o cuarenta. Mischel descubrió unos sencillos trucos mentales para ayudar a los niños a resistir; simplemente el ejercicio mental de imaginar que la gominola es en realidad un dibujo ayudaba a pasar de treinta segundos de espera a los quince minutos oficiales. Una vez que nos damos cuenta de que la fuerza de voluntad depende de que aprendamos a controlar nuestra atención y pensamientos, podemos empezar a trabajar con ella y a mejorarla.


El problema es que estos pequeños atajos mentales tienen una utilidad corta si no se convierten en hábitos: un truco momentáneo lo haces en cinco minutos pero instaurar un hábito llevas meses o incluso años; Mischel insiste en la importancia del papel de los padres y madres en esa consecución estableciendo rutinas que animen y recompensen la espera y la paciencia. De acuerdo a sus recomendaciones, los rituales más típicos y tópicos de la infancia tales como no picotear antes de las comidas, intentar ahorrar algo de la propina, esperar en la mesa a que todo el mundo termine (o a que todo el mundo esté sentado antes de empezar a comer), etc son buenos ejercicios de entrenamiento cognitivo.  Así, nos enseñamos a nosotros mismos a pensar para ser algo más espabilados que nuestros deseos más inmediatos.

Para Mischel, el experimento de las chuches es un buen indicador de la fuerza de voluntad porque nos enfrenta a nuestros impulsos; en otras palabras, si puedes aprender a controlarlos, “podrás hacer los deberes aunque en realidad lo que te apetezca sea ver la televisión, o ahorrar algo de dinero para la jubilación. No todo tiene que ver con las gominolas”

29 de mayo de 2016

LA IMPORTANCIA DEL ARTE EN EDUCACIÓN


El arte es una actividad dinámica y unificadora, con un rol potencialmente vital en la educación de los niños.

El dibujo, la pintura o la construcción constituyen un proceso complejo en el que el niño reúne diversos elementos de su experiencia para formar un todo con un nuevo significado. En el proceso de seleccionar, interpretar y reafirmar esos elementos, el niño nos da algo más que un dibujo o una escultura; nos proporciona una parte de sí mismo: cómo piensa, cómo siente y cómo ve.

La educación artística, como parte esencial del proceso educativo, puede ser muy buena la que responda por la diferencia que existe entre un ser humano creador y sensible y otro que no tenga capacidad para aplicar sus conocimientos, que no disponga de recursos espirituales y que encuentre dificultades en sus relaciones con el ambiente. En un sistema educacional bien equilibrado se acentúa la importancia del desarrollo integral de cada individuo, con el fin de que su capacidad creadora potencial pueda perfeccionarse.

Para el niño el arte es primordialmente, un medio de expresión. Es para ellos, un lenguaje del pensamiento. El niño ve el mundo de forma diferente y, a medida que crece, su expresión cambia.


El entusiasmo de algunos maestros por la manera intuitiva con que ciertos niños pintan, los lleva a imponerles sus propios esquemas sobre los colores, proporciones y forma de pintar. La discrepancia entre los gustos del adulto y el modo en que se expresa el niño es la causa de la mayoría de las dificultades que surgen y que impiden que el niño utilice el arte como un verdadero medio de autoexpresión.


Si los niños pudieran desenvolverse sin ninguna interferencia del mundo exterior, no sería necesario proporcionarles estímulo alguno para su trabajo creador. Todo niño emplearía sus impulsos creadores, profundamente arraigados, sin inhibición, seguro de sus propios medios de expresión.

El arte es una buena estrategia para la educación en todas las áreas. En la primera infancia potencia el pensamiento creativo, reflexivo y crítico. Es una herramienta de aprendizaje que estimula a crear e innovar. 

En educación artística, el producto final está subordinado al proceso creador. Lo importante es el proceso del niño, su pensamiento, sus sentimientos, sus percepciones, en resumen, sus reacciones frente al medio. La expresión que se manifiesta es un reflejo del niño en su totalidad. Un niño expresa sus pensamientos, sus sentimientos y sus intereses en los dibujos y pinturas que realiza, y demuestra el conocimiento que posee del ambiente, por medio de su expresión creadora.


Aunque, en la educación artística, los patrones artísticos del maestro deban estar subordinados a las necesidades de los niños, eso no significa que los dibujos y pinturas del niño no puedan poseer belleza en sí. Es más, el arte surge a través del proceso artístico. Si concentráramos nuestra atención en el producto del arte nos ocuparíamos primordialmente de hacer objetos hermosos, más que de los efectos de esa elaboración sobre los niños. La educación artística, por lo tanto, se preocupa principalmente por el efecto de ese proceso sobre el individuo, mientras que las llamadas “bellas artes” se preocupan más por los productos resultantes. 

Todo instituto de enseñanza debe tratar de estimular a sus alumnos para que se identifiquen con sus propias experiencias, y de animarlos para que se desarrollen en la medida de lo posible los conceptos que expresan sus sentimientos, sus emociones y su propia sensibilidad estética.

El componente esencial es el niño; un niño que tiene sentimientos, que experimenta emociones, amor y odio, y que no necesita la figura tiesa que se le puede enseñar en primer grado, o el diseño abstracto que se le ofrece en la escuela secundaria. Su expresión tiene para él tanta importancia como para el adulto la creación artística. El maestro debe reconocer que sus experiencias acerca del aprendizaje no le sirven al niño, pues lo que importa en el proceso educacional es el aprendizaje del niño. No es la respuesta del adulto sino el esfuerzo del niño para lograr su respuesta, lo que resulta crucial.

Solamente a través de los sentidos puede tener lugar el aprendizaje. Esto quizá parezca una cosa obvia; sin embargo, sus consecuencias aparentemente no se tienen en cuenta en nuestro sistema educacional. Es posible que la educación esté simplemente reflejando los cambios que se producen en nuestra sociedad, pues parece que el hombre cada vez confía menos en el contacto real con el ambiente, a través de los sentidos. El hombre se está convirtiendo en un observador pasivo de su cultura, antes que en un constructor activo de ella.

No obstante el hecho de que aprendemos sólo a través de los sentidos, la escuela ha hecho muy poco para educarlos. Además, si queremos que la escuela sea eficiente y revalorice su prestigio, es necesario que nos propongamos como uno de los primeros objetivos, el fomentar la creatividad. Si nos aferramos al sistema expositivo y repetitivo como recurso casi exclusivo de la enseñanza, seguiremos con la escuela cansina, pasiva y rutinaria, matando la creatividad. Es importante fomentar la actitud creadora de los alumnos. Entre las aptitudes más enriquecedoras está la creatividad. La sociedad reclama creatividad. La consecuencia que para el futuro de la humanidad supone el cultivo de la creatividad es incalculable. Es evidente que la solución de muchísimos problemas humanos depende de la educación. Un pueblo educado, es un pueblo creativo.


Actualmente, el propósito fundamental en las escuelas en las que se contempla el arte como espacio curricular, es el de contribuir a la formación integral de los alumnos mediante el logro de competencias estético expresiva; desarrollando la imaginación creadora, con fundamentos éticos y actitud estética. Vivencias procesos estéticos expresivos para aprender a comunicar y apreciar desde los lenguajes artísticos.

Los aprendizajes se construyen a partir del desarrollo paulatino de una estética personal e intuitiva para expresarse y comunicarse, canalizando el propio y único modo de percibir y vivenciar la realidad de cada uno. En la medida en que se acrecientan estos saberes, la estética se transforma cada vez más en una construcción consensuada, recuperadora de raíces y socialmente compartida.

Los contenidos o saberes deben ser encarados fundamentalmente, desde su naturaleza procesual, como saberes que posibilitan el desarrollo del mundo interno y de las competencias para interactuar desde él, interpretando y emitiendo mensajes en diferentes lenguajes artísticos, para fortalecer procesos socializados de autoconstrucción y proyección.

Enseñar arte en la escuela es alfabetizar estéticamente. Es desarrollar la competencia estético expresiva con tiempo, paciencia y trabajo sistemático, integrando conceptos, haceres y actitudes que permitan producir y comprender mensajes estéticos desde diferentes lenguajes artísticos, como un modo de posibilitar un desarrollo más integral.
Desarrollo de capacidades

Pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar... son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual. A través de ellas aprenden a explorar el medio que los rodea, adquieren conciencia de sí mismos y de los demás. Su contribución se puede agrupar en las siguientes áreas:

· Desarrollo personal: las actividades artísticas proporcionan oportunidades para expresar la propia creatividad, para descubrirse uno mismo; potencian la autoestima y el concepto de uno mismo. Cada obra de arte genera en el niño que la crea el sentimiento de haber alcanzado un logro.

· Desarrollo social: se potencia a medida que el niño aprende a cooperar en un trabajo artístico realizado en grupo. Los niños son conscientes de su contribución personal al trabajo colectivo y adquieren, además, el sentimiento de pertenecer a un grupo.

· Desarrollo físico: los músculos más pequeños, la coordinación mano-ojo, la lateralidad y el sentido del ritmo se desarrollan gracias a las diversas formas de expresión artística.

· Desarrollo del lenguaje: el arte es una forma de expresión que no se basa en la habilidad verbal, sin embargo, el lenguaje y el vocabulario infantil experimentan un enorme desarrollo a medida que los niños hablan de sus trabajos. Además, el dibujo contribuye al desarrollo de la escritura en los más pequeños.

· Desarrollo cognitivo: los beneficios del arte se dejan notar especialmente en áreas como la representación simbólica, la relación espacial, números y cantidades, orden, series, clasificaciones, etc.

20 RAZONES POR LAS CUALES EL ARTE ES BUENO PARA LOS NIÑOS

The Museum of Children's Art, Oakland.
Traducido de “20 Reasons” por Norbertha Torres.

1. El arte estimula ambos lados del cerebro.
2. El 33% de los niños son aprendices visuales.
3. Hay estudios que demuestran que los niños que hacen arte leen mejor y sacan mejores notas en matemáticas y ciencias.
4. Los niños aprenden usando sus sentidos y el arte es ideal en este proceso.
5. Los niños necesitan un lugar en la escuela para expresarse.
6. El arte promueve la autoestima.
7. El arte estimula a los niños a prestar más atención al espacio físico que les rodea.
8. El arte desarrolla la coordinación entre los ojos y las manos.
9. El arte estimula el desarrollo perceptivo.
10. El arte enseña a pensar dejando finales abiertos. Representa una cultura de preguntas más que una cultura de respuestas.
11. El arte enseña que puede haber más de una solución para un problema.
12. El arte enseña a los niños a pensar creativamente para resolver problemas.
13. Los niños pueden compartir y reflexionar acerca de sus trabajos de arte y aprender algo de sí mismos y el mundo en el que viven.
14. Cuando el arte está integrado a otras materias del programa escolar los niños se comprometen más en el proceso de aprendizaje.
15. En el proceso de hacer arte el niño está expuesto a diferentes posibilidades, al descubrimiento y a la libertad.
16. El arte nutre el alma humana. Se siente bien haciéndolo.
17. El arte trae los recursos culturales de la comunidad dentro de la clase.
18. El arte involucra a padres y tutores en la escuela invitándolos a participar como voluntarios en diversas actividades.
19. El arte proporciona un medio, un piso en común, para atravesar estereotipos raciales, barreras y prejuicios.
20. El arte es valioso por sí mismo.

Extraído del interesante blog: http://elarteenmiaula.blogspot.com/

6 de marzo de 2016

OCHO CLAVES DE LAS MATEMÁTICAS ABN

¿Sabéis que en nuestro Colegio estamos introduciendo un nuevo método matemático? Este año lo han empezado a usar los niños y niñas de 1º y están disfrutándolo aprendiendo mucho. En este post, os lo explicamos todo sobre el algoritmo Abierto Basado en Números.

ABN propone un sistema de cálculo natural, abierto y divertido, frente al convencional de algoritmos cerrados basados en cifras. Con tiempo y siendo fieles al método, facilita mayor agilidad para operar y mejora la resolución de problemas. 

¿Por qué cambiar?

Las dificultades que los alumnos presentan con las matemáticas son las mismas desde hace muchos años. El obstáculo no radica en la esencia matemática, sino en el formato. ABN propone cambiar este y de ese modo terminar con la dificultad. El problema de base es que el sistema tradicional se adaptó al uso del ábaco, debido a que era la herramienta disponible para efectuar cálculos y había que aprender a manejarla. Hoy esta finalidad carece de sentido.

El objetivo actual es el desarrollo de las capacidades del niño por medio del cálculo y mediante un modelo más racional, que mejore las limitaciones que presenta el método anterior. Por ejemplo, el sistema basado en el ábaco comienza el cálculo por la derecha, acostumbrando al niño a calcular al contrario de cómo funciona nuestro cerebro de forma natural. Además, dificulta la estimación ya que desde la derecha es imposible estimar qué número vamos a obtener. Sólo permite el cálculo unidad de orden a unidad de orden, según un protocolo rígido.

Finalidad: Entender lo que se hace

La finalidad de ABN es que los niños entiendan lo que hacen y paulatinamente sean capaces de subir a un nivel más elevado en el proceso de abstracción. Para ello, cada alumno tiene su momento, habrá que esperar y darles el tiempo que necesiten. Se precisa trabajar con algo que el niño pueda entender, con materiales reales, objetos concretos, con cantidades y números contextualizados en una situación…

Cuando el niño ha adquirido soltura y ha consolidado el método ABN, se le puede enseñar el algoritmo convencional. Así podrá entender los muchos pasos ocultos que enmascaran las cuentas tradicionales. 

Numeración

La base del método ABN es la numeración y habrá que esperar a dominarla para poder empezar con el cálculo. No requiere trabajar una numeración distinta a la tradicional, pero sí abordarla desde otra perspectiva y sistematización para lograr que el alumno encuentre sentido a los números.

Manipulación

Si se trata de numeración ésta se alcanza manipulando objetos: agrupando, contándolos, seriando, buscando equivalencias entre ellos, descomponiéndolos y componiéndolos de muchas formas... Tras haberlo trabajado y entendido con las manos, el final del proceso es la abstracción, a través del papel, el lápiz y las grafías.

En Primaria los palillos, por ejemplo, serán una de las herramientas manipulativas básicas. Deben usarlos hasta ser capaces de realizar las operaciones sin su apoyo. Ellos mismos los dejarán de usar cuando vean que les ralentiza en sus cálculos y sientan que son capaces de hacerlos más deprisa en un papel o en sus cabezas. 

Descomposición

Es muy importante que aprendan a descomponer cantidades de todas las formas posibles desde los primeros números manipulando objetos. Esta destreza proporciona una de las herramientas que, posteriormente, les permitirá entender la formación de números mayores y operar fácilmente, comprendiendo lo que hacen.

Mejorar el cálculo mental

El cálculo mental consiste en operar con números completos, mientras que el cálculo tradicional rompe esos números en tantas cifras como órdenes de unidades tenga, y opera considerando cada vez una pareja de esas cifras. Por ejemplo para operar 128 más 157, se suma el 8 con el 7, el 2 con el 5 y el 1 con el 1. Todo el cálculo tradicional es un ejercicio de fragmentación de números y se opera de derecha a izquierda. ¡El cálculo mental y el cálculo ordinario hacen exactamente lo contrario!

Los niños ABN operan con números completos. Si no son capaces, los descomponen, pero también en números completos más pequeños. Nunca lo hacen en dígitos. Si uno no sabe sumar a 157 el número 128, lo que hace es sumar primero 120 y luego 8. Opera de izquierda a derecha. Todo el cálculo ABN es cálculo mental, por eso mejora su nivel.

Esta forma de calcular depende de cada alumno, evita que se olviden de las “llevadas” (porque no existen), aporta más información… Utiliza operaciones extendidas y más cercanas a las situaciones reales.

Cálculo abierto 

ABN utiliza un formato de cálculo en el que cada uno resuelve la operación tomando la cantidad que le resulta más fácil. Ofrece, así, diversas posibilidades que se adaptan a los distintos niveles y características de los alumnos. Permite, también, que se puedan dar tantos pasos como el alumno necesite, para llegar a la solución.

A medida que los niños y niñas alcanzan cierto grado de maestría en el uso del algoritmo, el número de pasos que necesitan se reduce y se pueden observar rasgos curiosos de su manera de pensar y de enfocar las dificultades. 

Al ofrecer tantas y diversas alternativas, en operaciones como la resta o la multiplicación, se le denomina método de cálculo abierto. Sin embargo, en el procedimiento cerrado, los alumnos, más o menos capaces, más o menos rápidos, han que hacer la operación de la misma manera, con idénticos niveles de dificultad. Esto no ayuda a desarrollar el pensamiento formal de los más pequeños, sino que lo encajona y le pone obstáculos.

Inversión necesaria: Tiempo 

La base del cálculo mediante el algoritmo ABN es que el niño entienda los números y las combinaciones que se pueden hacer con ellos. No se trata de aprender reglas y trucos para calcular, sino de entender lo que se está haciendo.

No debemos forzarles para avanzar, hasta asegurarnos de que han interiorizado la operación. Estas se introducen gradualmente, facilitando que el alumno vaya descubriendo las relaciones matemáticas que le permitirán, poco a poco, agilizar sus cálculos. Cada alumno tiene su momento, habrá que esperar y dar a cada uno el tiempo que necesite. Además un ritmo adecuado a cada niño, repercutirá positivamente en la calidad de los aprendizajes y en la motivación de los alumnos.

Esta inversión de tiempo será necesaria en algunas fases del aprendizaje en las que el niño tiene que comprender y aprender procesos complejos que no se practican en el método tradicional. Pero una vez superadas esas fases, el tiempo invertido se recupera: calculan muy deprisa o resuelven las operaciones mentalmente, mejoran en la aplicación del pensamiento lógico-matemático, tienen una buena capacidad de estimación y de resolución de problemas y un mayor dominio conceptual que en el futuro les ayudará a enfrentarse mejor a los nuevos conocimientos.

BIBLIOGRAFÍA

Libros de apoyo:

· Martínez Montero J. (2010) Enseñar matemáticas a alumnos con NEE. Madrid: Wolters Kluwer Educación 
· Martínez Montero, J. (2011). El método de cálculo abierto basado en números (ABN) como alternativa de futuro respecto a los métodos tradicionales cerrados basados en cifras (CBC). Bordón 
· Martínez Montero, J., y Sánchez Cortés, C. (2011). Desarrollo y mejora de la inteligencia matemática en le Educación Infantil. Madrid: Wolters Kluwer. 
· Martinez Montero, J. (2008). Competencias básicas en matemáticas. Una nueva práctica. Madrid: Wolters Kluwer. 
· Martínez Montero, J. (2001). Los efectos no deseado (y devastadores) de los métodos tradicionales de aprendizaje de la numeración y de los algoritmos de las cuatro operaciones básicas. Epsilon.
· Martinez Montero, J. (2000). Una nueva didáctica del cálculo para el siglo XXI. Bilbao: CISS-Praxis. 

URLs y publicaciones de Referencia:

· De la Rosa J. M Diez. Consejos para empezar con ABN. Blog actiludis.
· Dificultades y evolución del algoritmo ABN en el alumnado. Blog actiludis
· Algoritmo ABN. Por unas matemáticas naturales. Ponencia de Elena Cojo.
· facebook/Método ABN

31 de enero de 2016

EL GRAN PELIGRO DE LA SOBREPROTECCIÓN


La sobreprotección se suele definir como “cuidar en exceso”. Se mantiene el instinto de resguardo de los primeros meses de vida, y no se acepta que las criaturas van creciendo y tienen que aprender a resolver sus necesidades.

El término “sobreprotección” es engañador, ya que muchos papás están convencidos de que impidiendo a sus pequeños frustraciones, penas, enfermedades o problemas, se les está cuidando mejor.

Los padres sobreprotectores son aquellos que se sienten totalmente responsables de lo que le pueda ocurrir a su hijo/a. Están constantemente pendientes de sus movimientos. 

Cuando el niño es todavía un bebé, está totalmente pendiente de si el niño tiene hambre o sed o sueño o… y procura anticiparse a las necesidades que percibe o cree que tiene su hijo. Cuando el niño está probando sus primeros pasos, va continuamente agarrándole, avisándole de todos los peligros de forma incluso alarmista, y constante, retrasando muchas veces que el niño siga probando y reforzando el aprendizaje cómo se dan esos primeros pasitos. 

Cuando el niño empieza a ir a la escuela, están continuamente avisándoles de todos los posibles peligros existentes y de más, les acompañan a todo lo que pueden, son ellos los que resuelven los problemas de sus hijos (ej. si el niño ha tenido un problema con otro compañero, es la madre/padre quien le resuelve el problema, sin dejar que el niño se enfrente a las consecuencias de sus actos, o sin facilitarle que desde pequeño empiece a resolver sus propios problemas). 

Y cuando los hijos llegan a la adolescencia, continúan intentando controlar todos sus comportamientos, sus entradas y salidas, que hacen y qué no hacen,… limitando a veces tantísimo su libertad que estos chavales se pueden considerar totalmente diferentes a sus amigos. Pueden imponerles una hora demasiado temprana, para evitar el peligro de la noche; pueden impedirles que vayan a excursiones; pueden prohibirles que salgan a un sitio donde van todos sus amigos, y que está probado que es bastante seguro; y, lo que es peor, pueden inculcarles a sus hijos esa excesiva prudencia que, muchas veces, les lleva a tener muchos prejuicios y les lleva también a no disfrutar muchas cosas de la vida por haber desarrollado también ese miedo, etc.


Características de los progenitores que custodian exageradamente a sus retoños:

Sienten que deben controlar las amistades de sus hijos y les prohíben que se junten con niños que no les gusten.

Ponen límites rígidos hacia afuera, pero tienen dificultades para establecerlos dentro de la familia. El padre y la madre gradualmente se vencen ante los hijos, ya que no mantienen la firmeza necesaria para establecer reglas. Como no hacen uso de su autoridad positiva, la van perdiendo, al final el niño se toma el poder y se convierte en el “rey de la casa”.

Sólo se sienten tranquilos cuando sus hijos están bajo su mirada.

Les preocupan situaciones como: que no pasen hambre, sed, que no se caigan, que no tengan conflictos con sus compañeros etc. Es decir, hacen lo imposible para que no vivan malas experiencias.

Se sienten más ansiosos que sus pequeños cuando algo anda mal.

Los hostigan dándoles instrucciones constantemente. Hay una necesidad de controlar al menor en todo momento.

Limitan la exploración del mundo por parte de sus hijos, por miedo a que se hagan daño con algo de su entorno.

Descartan actividades que tengan una posibilidad remota y mínima de terminar en accidente. Llegan al extremo de pensar que sus niños no pueden cruzar una calle sin que los atropellen o que no puedan salir sin ellos sin que les pase algo.

Algunas posibles consecuencias de la sobreprotección son las siguientes:

- Bajo concepto de sí mismo/a. Durante años este niño/a no ha podido poner a prueba su competencia personal, sus habilidades. A este chico/a le falta la valoración positiva externa de sus comportamientos y decisiones; pero también le falta la autovaloración sobre estos comportamientos y decisiones, aspecto fundamental para poder desarrollar un autoconcepto y una autoestima sana.

- Retrasos o dificultades en el aprendizaje y puesta en práctica de habilidades sociales. Muchas veces estos chavales tienen dificultades para entablar o mantener relaciones. A veces son niños muy tímidos, que les cuesta iniciar conversaciones, que les cuesta integrarse en grupos, que en seguida que algo no sale como les gustaría se sienten mal y prefieren retirarse. La consecuencia es el no aprendizaje de habilidades de solución de problemas, algo necesario para las relaciones personales. Tienen la sensación de no tener apenas buenos amigos, se pueden llevar muchas decepciones con los amigos, y no saben exactamente por qué. Muchas veces piensan que hay algo malo en ellos. Y eso les lleva a pensar más en negativo de sí mismos, es decir, a disminuir aún más su dañada autoestima.

- Dificultad para tomar decisiones por sí mismo/a. Estos chicos/as se convierten en personas muy dubitativas a la hora de tomar decisiones. Algunas decisiones que pueden ser triviales para otras personas para ellos pueden llegar a ser muy angustiosas. Se sienten inseguros sobre si van a tomar o no la decisión correcta. Se sienten inseguros sobre las repercusiones que podrá tener una determinada decisión. 

- Búsqueda de seguridad en otros. Como han aprendido a que otros les resuelvan los problemas, y muestran muchas dificultades para tomar decisiones y pasar a la acción, tienden a apoyarse en los demás, para que tomen decisiones por ellos. Pueden mantener relaciones con personas que no le están aportando nada, o que incluso son relaciones dañinas, porque tienen la sensación de que les solucionan muchas cosas, se sienten protegidos con esa persona. Cuando llegan a la vida adulta y buscan pareja, pueden caer fácilmente en relaciones donde predomine la dependencia emocional, ya que necesitan que alguien les guíe y les apoye. Esto les lleva a no buscar su felicidad, sino sólo esa supuesta seguridad que le aporta la otra persona. 

- “Tiran pronto la toalla”, tienen una tendencia al pensamiento negativo. Son personas que suelen darse pronto por vencidas. Ante una dificultad que no saben como enfrentar, prefieren no enfrentarse, dejarla pasar de largo, evitarla, que ponerse manos a la obra y ver posibles soluciones. Se sienten incapaces de hacer algo y, a la vez, tienen miedo a equivocarse, por lo que muchas veces ni siquiera lo intentan, y así evitan fallar. Su pensamiento es negativo respecto a las propias capacidades de solucionar esos problemas. Volvemos de nuevo a alimentar esa autoestima negativa.

- Relaciones difíciles con los padres. Según van creciendo, pueden haber desarrollado mucha rabia contra los padres, porque van viendo sus dificultades a la hora de enfrentarse a problemas, y pueden echarles la culpa a ellos. Además, los padres pueden haber cortado mucho la libertad de esta persona en su desarrollo, haciendo que dejara de hacer cosas porque podía ser peligroso, quizá cosas habituales en otros chavales de su edad. Debido a ello, las discusiones con los padres pueden ser frecuentes, la culpabilización hacia ellos puede ser la norma general. Esta culpabilización a su vez lo que está haciendo es que al culpar a otros de los propios problemas, no le está permitiendo a la persona fijarse en lo que puede hacer para sí misma, para mejorar.



En muchos casos, las personas que han tenido en su infancia/adolescencia esta sobreprotección paterna/materna son personas que sufren mucho porque se sienten inseguros y desprotegidos en su vida. Y en la vida adulta no saben cómo encauzar su vida. A lo largo de los años no han aprendido cómo solucionar sus problemas, y tienen que aprenderlo de mayores, añadiendo además que ya han pasado una serie de experiencias negativas de las que mayormente se han culpado a sí mismos, a algo que está mal en ellos.

Es curioso comprobar que cada vez existen más familias que eligen este estilo educativo. Se tiene menos tiempo pero, en cambio, cada vez se protege más a los niños ¿será que queremos suplir nuestra falta de tiempo? ¿Existe cierto grado de culpabilidad? ¿O esa falta de tiempo nos hace más inseguros y como consecuencia más sobreprotectores?

En otras ocasiones, la sobreprotección es resultado de una enfermedad. A los niños con ciertas necesidades médicas se les ve más indefensos y a su vez requieren de mayor atención, pero no para todo, aunque los padres así lo crean.

Otros muchos, no han tenido la suerte de tener el cariño que necesitaban y quieren evitar que sus hijos pasen por ello. O por el contrario, han sido educados en ese estilo de sobreprotección y al ser lo que conocen es lo que transmiten.

La mayoría de estas familias no son conscientes de estar llevando este estilo educativo. Piensan que están haciéndolo lo mejor posible y, efectivamente, se esfuerzan al máximo porque sus hijos sean felices.

Comprueba si eres capaz de mantener un equilibrio adecuado entre la protección y la permisividad, o eres demasiado sobreprotector con tus hijos.

Contesta a las preguntas de este test.

1. ¿Quién es la persona encargada de dar el “visto bueno” a las tareas o decisiones de tu hijo?
a. Él mismo y, si necesita mi ayuda, puede contar con ella.
b. Yo.
c. Él mismo en colaboración conmigo.

2. ¿Cuándo alguien pregunta a mi hijo…?
a. Contesto yo por él para que todo quede bien claro.
b. Contesta él mismo.
c. Contesta él mismo, pero yo lo aclaro.

3. Cuando algún otro niño molesta a mi hijo en el parque, escuela, etcétera
a. Puede contar con mi apoyo, pero debe defenderse él mismo.
b. Le digo lo que tiene que decir, y a veces intervengo o pongo mala cara.
c. Intervengo directamente para defenderlo.

4. ¿Quién se encarga de los cuidados personales de tu hijo (bañarse, comer, peinarse, recoger su ropa…)?
a. Él y, si no ha adquirido todavía la habilidad, le ayudo para enseñarle.
b. Yo; él no sabe.
c. Muchas veces yo.

5. Siento que la responsabilidad de todo lo que acontece a mi hijo
a. Es mía (especialmente si es pequeño), y de él (especialmente si es mayor).
b. Es solo mía.
c. Es en gran parte mía.

6. En lo que respecta a las tareas escolares de mi hijo
a. Las hace él.
b. Me tengo que poner yo para que las haga.
c. Muchas veces se las hago yo directamente, porque no las hace como yo quiero.

7. Cuando mi hijo me pide salir con amigos de su edad
a. No le dejo si no les conozco, o hablo con sus padres antes.
b. Le dejo, pero preocupado porque prefiero verlos antes.
c. Le dejo si no hay problema para ello.

8. Cuando trato de proteger a mi hijo
a. Le digo que cuente con mi ayuda si la necesita.
b. Le digo que preste atención por si las cosas van mal.
c. Le cuento todo lo malo que puede ocurrirle si no me hace caso.

9. De cara a los demás, si mi hijo comete un error…
a. Lo cuento si no me queda más remedio.
b. Si surge lo cuento; debe asumirlo.
c. Lo oculto, o lo niego si se dan cuenta.

10. Cuando otro adulto corrige a mi hijo
a. Me molesta porque su madre/padre soy yo.
b. No me gusta mucho que lo hagan, pues no le conocen bien.
c. Si se ha confundido, está bien hecho.

11. ¿Con qué frecuencia crees que tomas decisiones por tu hijo que él mismo podría haber decidido por sí mismo?
a. Pocas veces.
b. Prácticamente a diario.
c. En varias ocasiones.

12. ¿Con qué frecuencia le dices a tu hijo eso de “tú aún eres pequeño/joven… hazme caso a mí”?
a. Bastantes veces.
b. Nunca.
c. Alguna vez

Claves y resultados del test de sobreprotección de los hijos

Suma todas las puntuaciones obtenidas en el test anterior de sobreprotección paterna, y consulta la interpretación asociada a tu resultado:

1. a= 0 b=2 c=1
2. a= 2 b=0 c=1
3. a= 0 b=1 c=2
4. a= 0 b=2 c=1
5. a= 0 b=2 c=1
6. a= 0 b=1 c=2
7. a= 2 b=1 c=0
8. a= 0 b=1 c=2
9. a= 1 b=0 c=2
10. a= 2 b=1 c=0
11. a= 0 b=2 c=1
12. a= 2 b=0 c=1

Claves y resultados del test de sobreprotección de los hijos


0-8 puntos (Permisivo)
Eres bastante flexible en la educación de tu hijo, así como a la hora de darle autonomía. Esto está bien, pues le ayudarás a crecer y a confiar en sí mismo, pero no te alejes demasiado para que no corra riesgos ni se sienta solo.

8-16 puntos (Algo sobreprotector)


Tienes bien nivelado tu grado de sobreprotección y permisividad en la educación de tu hijo aunque, cuanto más altas sean tus puntuaciones dentro de este intervalo, más destacas por lo segundo. Intenta no agobiarle con tus propios agobios, ni transmitirle tus miedos.

16-24 puntos (Muy sobreprotector)

Te sientes completamente responsable, no solo de la educación, sino también de la vida de tu hijo. Debo decirte que no puedes controlarlo todo, y habrá peligros y problemas quieras o no. Controla primero tus miedos y conflictos para no transmitírselos a tu hijo.


Bibliografía:

www.almabelpsicologia.com

María Campo – Directora de Escuelas Infantiles Kimba - Vitoria.

Francisca Carrasco: Psicóloga, Diplomada en Terapia Gestalt Infantojuvenil

www.webconsultas.com