29 de mayo de 2016

LA IMPORTANCIA DEL ARTE EN EDUCACIÓN


El arte es una actividad dinámica y unificadora, con un rol potencialmente vital en la educación de los niños.

El dibujo, la pintura o la construcción constituyen un proceso complejo en el que el niño reúne diversos elementos de su experiencia para formar un todo con un nuevo significado. En el proceso de seleccionar, interpretar y reafirmar esos elementos, el niño nos da algo más que un dibujo o una escultura; nos proporciona una parte de sí mismo: cómo piensa, cómo siente y cómo ve.

La educación artística, como parte esencial del proceso educativo, puede ser muy buena la que responda por la diferencia que existe entre un ser humano creador y sensible y otro que no tenga capacidad para aplicar sus conocimientos, que no disponga de recursos espirituales y que encuentre dificultades en sus relaciones con el ambiente. En un sistema educacional bien equilibrado se acentúa la importancia del desarrollo integral de cada individuo, con el fin de que su capacidad creadora potencial pueda perfeccionarse.

Para el niño el arte es primordialmente, un medio de expresión. Es para ellos, un lenguaje del pensamiento. El niño ve el mundo de forma diferente y, a medida que crece, su expresión cambia.


El entusiasmo de algunos maestros por la manera intuitiva con que ciertos niños pintan, los lleva a imponerles sus propios esquemas sobre los colores, proporciones y forma de pintar. La discrepancia entre los gustos del adulto y el modo en que se expresa el niño es la causa de la mayoría de las dificultades que surgen y que impiden que el niño utilice el arte como un verdadero medio de autoexpresión.


Si los niños pudieran desenvolverse sin ninguna interferencia del mundo exterior, no sería necesario proporcionarles estímulo alguno para su trabajo creador. Todo niño emplearía sus impulsos creadores, profundamente arraigados, sin inhibición, seguro de sus propios medios de expresión.

El arte es una buena estrategia para la educación en todas las áreas. En la primera infancia potencia el pensamiento creativo, reflexivo y crítico. Es una herramienta de aprendizaje que estimula a crear e innovar. 

En educación artística, el producto final está subordinado al proceso creador. Lo importante es el proceso del niño, su pensamiento, sus sentimientos, sus percepciones, en resumen, sus reacciones frente al medio. La expresión que se manifiesta es un reflejo del niño en su totalidad. Un niño expresa sus pensamientos, sus sentimientos y sus intereses en los dibujos y pinturas que realiza, y demuestra el conocimiento que posee del ambiente, por medio de su expresión creadora.


Aunque, en la educación artística, los patrones artísticos del maestro deban estar subordinados a las necesidades de los niños, eso no significa que los dibujos y pinturas del niño no puedan poseer belleza en sí. Es más, el arte surge a través del proceso artístico. Si concentráramos nuestra atención en el producto del arte nos ocuparíamos primordialmente de hacer objetos hermosos, más que de los efectos de esa elaboración sobre los niños. La educación artística, por lo tanto, se preocupa principalmente por el efecto de ese proceso sobre el individuo, mientras que las llamadas “bellas artes” se preocupan más por los productos resultantes. 

Todo instituto de enseñanza debe tratar de estimular a sus alumnos para que se identifiquen con sus propias experiencias, y de animarlos para que se desarrollen en la medida de lo posible los conceptos que expresan sus sentimientos, sus emociones y su propia sensibilidad estética.

El componente esencial es el niño; un niño que tiene sentimientos, que experimenta emociones, amor y odio, y que no necesita la figura tiesa que se le puede enseñar en primer grado, o el diseño abstracto que se le ofrece en la escuela secundaria. Su expresión tiene para él tanta importancia como para el adulto la creación artística. El maestro debe reconocer que sus experiencias acerca del aprendizaje no le sirven al niño, pues lo que importa en el proceso educacional es el aprendizaje del niño. No es la respuesta del adulto sino el esfuerzo del niño para lograr su respuesta, lo que resulta crucial.

Solamente a través de los sentidos puede tener lugar el aprendizaje. Esto quizá parezca una cosa obvia; sin embargo, sus consecuencias aparentemente no se tienen en cuenta en nuestro sistema educacional. Es posible que la educación esté simplemente reflejando los cambios que se producen en nuestra sociedad, pues parece que el hombre cada vez confía menos en el contacto real con el ambiente, a través de los sentidos. El hombre se está convirtiendo en un observador pasivo de su cultura, antes que en un constructor activo de ella.

No obstante el hecho de que aprendemos sólo a través de los sentidos, la escuela ha hecho muy poco para educarlos. Además, si queremos que la escuela sea eficiente y revalorice su prestigio, es necesario que nos propongamos como uno de los primeros objetivos, el fomentar la creatividad. Si nos aferramos al sistema expositivo y repetitivo como recurso casi exclusivo de la enseñanza, seguiremos con la escuela cansina, pasiva y rutinaria, matando la creatividad. Es importante fomentar la actitud creadora de los alumnos. Entre las aptitudes más enriquecedoras está la creatividad. La sociedad reclama creatividad. La consecuencia que para el futuro de la humanidad supone el cultivo de la creatividad es incalculable. Es evidente que la solución de muchísimos problemas humanos depende de la educación. Un pueblo educado, es un pueblo creativo.


Actualmente, el propósito fundamental en las escuelas en las que se contempla el arte como espacio curricular, es el de contribuir a la formación integral de los alumnos mediante el logro de competencias estético expresiva; desarrollando la imaginación creadora, con fundamentos éticos y actitud estética. Vivencias procesos estéticos expresivos para aprender a comunicar y apreciar desde los lenguajes artísticos.

Los aprendizajes se construyen a partir del desarrollo paulatino de una estética personal e intuitiva para expresarse y comunicarse, canalizando el propio y único modo de percibir y vivenciar la realidad de cada uno. En la medida en que se acrecientan estos saberes, la estética se transforma cada vez más en una construcción consensuada, recuperadora de raíces y socialmente compartida.

Los contenidos o saberes deben ser encarados fundamentalmente, desde su naturaleza procesual, como saberes que posibilitan el desarrollo del mundo interno y de las competencias para interactuar desde él, interpretando y emitiendo mensajes en diferentes lenguajes artísticos, para fortalecer procesos socializados de autoconstrucción y proyección.

Enseñar arte en la escuela es alfabetizar estéticamente. Es desarrollar la competencia estético expresiva con tiempo, paciencia y trabajo sistemático, integrando conceptos, haceres y actitudes que permitan producir y comprender mensajes estéticos desde diferentes lenguajes artísticos, como un modo de posibilitar un desarrollo más integral.
Desarrollo de capacidades

Pintar, dibujar, tocar un instrumento musical, modelar, cantar... son actividades básicas para el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños. Pero son, además, una necesidad espiritual. A través de ellas aprenden a explorar el medio que los rodea, adquieren conciencia de sí mismos y de los demás. Su contribución se puede agrupar en las siguientes áreas:

· Desarrollo personal: las actividades artísticas proporcionan oportunidades para expresar la propia creatividad, para descubrirse uno mismo; potencian la autoestima y el concepto de uno mismo. Cada obra de arte genera en el niño que la crea el sentimiento de haber alcanzado un logro.

· Desarrollo social: se potencia a medida que el niño aprende a cooperar en un trabajo artístico realizado en grupo. Los niños son conscientes de su contribución personal al trabajo colectivo y adquieren, además, el sentimiento de pertenecer a un grupo.

· Desarrollo físico: los músculos más pequeños, la coordinación mano-ojo, la lateralidad y el sentido del ritmo se desarrollan gracias a las diversas formas de expresión artística.

· Desarrollo del lenguaje: el arte es una forma de expresión que no se basa en la habilidad verbal, sin embargo, el lenguaje y el vocabulario infantil experimentan un enorme desarrollo a medida que los niños hablan de sus trabajos. Además, el dibujo contribuye al desarrollo de la escritura en los más pequeños.

· Desarrollo cognitivo: los beneficios del arte se dejan notar especialmente en áreas como la representación simbólica, la relación espacial, números y cantidades, orden, series, clasificaciones, etc.

20 RAZONES POR LAS CUALES EL ARTE ES BUENO PARA LOS NIÑOS

The Museum of Children's Art, Oakland.
Traducido de “20 Reasons” por Norbertha Torres.

1. El arte estimula ambos lados del cerebro.
2. El 33% de los niños son aprendices visuales.
3. Hay estudios que demuestran que los niños que hacen arte leen mejor y sacan mejores notas en matemáticas y ciencias.
4. Los niños aprenden usando sus sentidos y el arte es ideal en este proceso.
5. Los niños necesitan un lugar en la escuela para expresarse.
6. El arte promueve la autoestima.
7. El arte estimula a los niños a prestar más atención al espacio físico que les rodea.
8. El arte desarrolla la coordinación entre los ojos y las manos.
9. El arte estimula el desarrollo perceptivo.
10. El arte enseña a pensar dejando finales abiertos. Representa una cultura de preguntas más que una cultura de respuestas.
11. El arte enseña que puede haber más de una solución para un problema.
12. El arte enseña a los niños a pensar creativamente para resolver problemas.
13. Los niños pueden compartir y reflexionar acerca de sus trabajos de arte y aprender algo de sí mismos y el mundo en el que viven.
14. Cuando el arte está integrado a otras materias del programa escolar los niños se comprometen más en el proceso de aprendizaje.
15. En el proceso de hacer arte el niño está expuesto a diferentes posibilidades, al descubrimiento y a la libertad.
16. El arte nutre el alma humana. Se siente bien haciéndolo.
17. El arte trae los recursos culturales de la comunidad dentro de la clase.
18. El arte involucra a padres y tutores en la escuela invitándolos a participar como voluntarios en diversas actividades.
19. El arte proporciona un medio, un piso en común, para atravesar estereotipos raciales, barreras y prejuicios.
20. El arte es valioso por sí mismo.

Extraído del interesante blog: http://elarteenmiaula.blogspot.com/

19 de marzo de 2016

TRES GRANDES VENTAJAS DE ELEGIR UN COLEGIO PEQUEÑO


No hay muchos, y los que hay probablemente no sean muy conocidos, pero los colegios pequeños, al igual que Teruel, existen y presentan algunas ventajas que no todo el mundo conoce. No, no están basadas en tópicos ni responden a un mero interés mercantil: en términos educativos, el dicho de que “cuanto más grande, mejor” prevaleció sin demasiada reflexión durante décadas hasta que algunos tímidos estudios dejaron paso a la sospecha de que no siempre es así, y las escuelas pequeñas -entrañable término- tienen mucho que ofrecer.

Ya en los años sesenta Roger Barker, un estudioso de la psicología ambiental en la Universidad de Stanford, habló de la paradoja de la percepción de los centros escolares: mientras que de los colegios grandes lo que impresiona es su exterior, un análisis más cercano deja claro que la educación que proporcionan los colegios pequeños es de mayor calidad. Y a finales de los setenta hubo quien concluyó que el tamaño iba a veces directamente ligado a peores resultados académicos y a un aumento de los casos de violencia y/o acoso escolar (estudio de Wynne, 1978)  

Pero ¿cuáles son estos beneficios concretos que puede ofrecer un centro familiar?

1.   En un colegio pequeño hay una sensación de pertenencia, de participación por parte de estudiantes, familias, profesores, administración etc. difícil de igualar. Pertenencia que, en el caso de los niños/as, suele derivar en un orgullo personal en lo relacionado a su centro. Los profesores suelen conocer mejor a sus alumnos; la educación personalizada es más realista que en otros entornos y la respuesta a las necesidades que puedan surgir, más rápida y directa. La burocracia, aun dentro de unos niveles impuestos desde fuera que rozan el absurdo, es más reducida y permite resolver con diligencia cuestiones delicadas. La comunicación es más frecuente e informal y esto facilita que el clima en los centros pequeños suela ser más ordenado, estable, seguro e incluso más atractivo para el alumnado.

2.   Muchas veces se piensa que el tamaño de un colegio puede condicionar negativamente las relaciones sociales/personales. Al contrario; en un centro pequeño no es extraño que profesores, personal no docente, familias etc tengan un trato más próximo y el intercambio de información -e incluso de nuevas ideas entre personas afines- es más fluido. Al mismo tiempo, la identificación profesional con un estilo de enseñanza, un ideario o una línea pedagógica siempre es mayor que en entornos más amplios; la idea de comunidad educativa se acrecienta y es más fácil relacionarse con todo tipo de personas, evitando los guetos y una percepción distorsionada de la realidad. En un colegio pequeño, los niños/as se integran en actividades muy diferentes, en círculos sociales diversos y se habitúan a situaciones variopintas, mientras que en los centros grandes se tiende a ser más selectivo y exclusivista.


3.  La autoestima (y hasta el estado de ánimo) en los alumnos de colegios de dimensiones reducidas es mayor; al ser menor el número de estudiantes, éstos tienen más oportunidades de desarrollar habilidades y aptitudes en una gran diversidad de situaciones. Por lo general, todos han de participar para que un proyecto funcione y su intervención es más directa. Los centros pequeños destacan precisamente por facilitar la inclusión y la integración de todo tipo de alumnos/as. No es extraño que, en eventos externos como torneos deportivos, acciones solidarias, celebraciones religiosas etc.,  el alumnado de un centro pequeño iguale o supere en implicación a colegios que les triplican o cuadruplican en número. La consecuencia de facilitar la participación de todos es que la actitud de los niños/as hacia la vida escolar es muy positiva y los problemas de disciplina, menos frecuentes.



¿No conoces ningún centro pequeño y familiar en Valladolid? ¡VEN A VISITARNOS!




* Barker, R. and Gump, P. (1964) Big School Small School, Stanford: Stanford University Press.

6 de marzo de 2016

OCHO CLAVES DE LAS MATEMÁTICAS ABN

¿Sabéis que en nuestro Colegio estamos introduciendo un nuevo método matemático? Este año lo han empezado a usar los niños y niñas de 1º y están disfrutándolo aprendiendo mucho. En este post, os lo explicamos todo sobre el algoritmo Abierto Basado en Números.

ABN propone un sistema de cálculo natural, abierto y divertido, frente al convencional de algoritmos cerrados basados en cifras. Con tiempo y siendo fieles al método, facilita mayor agilidad para operar y mejora la resolución de problemas. 

¿Por qué cambiar?

Las dificultades que los alumnos presentan con las matemáticas son las mismas desde hace muchos años. El obstáculo no radica en la esencia matemática, sino en el formato. ABN propone cambiar este y de ese modo terminar con la dificultad. El problema de base es que el sistema tradicional se adaptó al uso del ábaco, debido a que era la herramienta disponible para efectuar cálculos y había que aprender a manejarla. Hoy esta finalidad carece de sentido.

El objetivo actual es el desarrollo de las capacidades del niño por medio del cálculo y mediante un modelo más racional, que mejore las limitaciones que presenta el método anterior. Por ejemplo, el sistema basado en el ábaco comienza el cálculo por la derecha, acostumbrando al niño a calcular al contrario de cómo funciona nuestro cerebro de forma natural. Además, dificulta la estimación ya que desde la derecha es imposible estimar qué número vamos a obtener. Sólo permite el cálculo unidad de orden a unidad de orden, según un protocolo rígido.

Finalidad: Entender lo que se hace

La finalidad de ABN es que los niños entiendan lo que hacen y paulatinamente sean capaces de subir a un nivel más elevado en el proceso de abstracción. Para ello, cada alumno tiene su momento, habrá que esperar y darles el tiempo que necesiten. Se precisa trabajar con algo que el niño pueda entender, con materiales reales, objetos concretos, con cantidades y números contextualizados en una situación…

Cuando el niño ha adquirido soltura y ha consolidado el método ABN, se le puede enseñar el algoritmo convencional. Así podrá entender los muchos pasos ocultos que enmascaran las cuentas tradicionales. 

Numeración

La base del método ABN es la numeración y habrá que esperar a dominarla para poder empezar con el cálculo. No requiere trabajar una numeración distinta a la tradicional, pero sí abordarla desde otra perspectiva y sistematización para lograr que el alumno encuentre sentido a los números.

Manipulación

Si se trata de numeración ésta se alcanza manipulando objetos: agrupando, contándolos, seriando, buscando equivalencias entre ellos, descomponiéndolos y componiéndolos de muchas formas... Tras haberlo trabajado y entendido con las manos, el final del proceso es la abstracción, a través del papel, el lápiz y las grafías.

En Primaria los palillos, por ejemplo, serán una de las herramientas manipulativas básicas. Deben usarlos hasta ser capaces de realizar las operaciones sin su apoyo. Ellos mismos los dejarán de usar cuando vean que les ralentiza en sus cálculos y sientan que son capaces de hacerlos más deprisa en un papel o en sus cabezas. 

Descomposición

Es muy importante que aprendan a descomponer cantidades de todas las formas posibles desde los primeros números manipulando objetos. Esta destreza proporciona una de las herramientas que, posteriormente, les permitirá entender la formación de números mayores y operar fácilmente, comprendiendo lo que hacen.

Mejorar el cálculo mental

El cálculo mental consiste en operar con números completos, mientras que el cálculo tradicional rompe esos números en tantas cifras como órdenes de unidades tenga, y opera considerando cada vez una pareja de esas cifras. Por ejemplo para operar 128 más 157, se suma el 8 con el 7, el 2 con el 5 y el 1 con el 1. Todo el cálculo tradicional es un ejercicio de fragmentación de números y se opera de derecha a izquierda. ¡El cálculo mental y el cálculo ordinario hacen exactamente lo contrario!

Los niños ABN operan con números completos. Si no son capaces, los descomponen, pero también en números completos más pequeños. Nunca lo hacen en dígitos. Si uno no sabe sumar a 157 el número 128, lo que hace es sumar primero 120 y luego 8. Opera de izquierda a derecha. Todo el cálculo ABN es cálculo mental, por eso mejora su nivel.

Esta forma de calcular depende de cada alumno, evita que se olviden de las “llevadas” (porque no existen), aporta más información… Utiliza operaciones extendidas y más cercanas a las situaciones reales.

Cálculo abierto 

ABN utiliza un formato de cálculo en el que cada uno resuelve la operación tomando la cantidad que le resulta más fácil. Ofrece, así, diversas posibilidades que se adaptan a los distintos niveles y características de los alumnos. Permite, también, que se puedan dar tantos pasos como el alumno necesite, para llegar a la solución.

A medida que los niños y niñas alcanzan cierto grado de maestría en el uso del algoritmo, el número de pasos que necesitan se reduce y se pueden observar rasgos curiosos de su manera de pensar y de enfocar las dificultades. 

Al ofrecer tantas y diversas alternativas, en operaciones como la resta o la multiplicación, se le denomina método de cálculo abierto. Sin embargo, en el procedimiento cerrado, los alumnos, más o menos capaces, más o menos rápidos, han que hacer la operación de la misma manera, con idénticos niveles de dificultad. Esto no ayuda a desarrollar el pensamiento formal de los más pequeños, sino que lo encajona y le pone obstáculos.

Inversión necesaria: Tiempo 

La base del cálculo mediante el algoritmo ABN es que el niño entienda los números y las combinaciones que se pueden hacer con ellos. No se trata de aprender reglas y trucos para calcular, sino de entender lo que se está haciendo.

No debemos forzarles para avanzar, hasta asegurarnos de que han interiorizado la operación. Estas se introducen gradualmente, facilitando que el alumno vaya descubriendo las relaciones matemáticas que le permitirán, poco a poco, agilizar sus cálculos. Cada alumno tiene su momento, habrá que esperar y dar a cada uno el tiempo que necesite. Además un ritmo adecuado a cada niño, repercutirá positivamente en la calidad de los aprendizajes y en la motivación de los alumnos.

Esta inversión de tiempo será necesaria en algunas fases del aprendizaje en las que el niño tiene que comprender y aprender procesos complejos que no se practican en el método tradicional. Pero una vez superadas esas fases, el tiempo invertido se recupera: calculan muy deprisa o resuelven las operaciones mentalmente, mejoran en la aplicación del pensamiento lógico-matemático, tienen una buena capacidad de estimación y de resolución de problemas y un mayor dominio conceptual que en el futuro les ayudará a enfrentarse mejor a los nuevos conocimientos.

BIBLIOGRAFÍA

Libros de apoyo:

· Martínez Montero J. (2010) Enseñar matemáticas a alumnos con NEE. Madrid: Wolters Kluwer Educación 
· Martínez Montero, J. (2011). El método de cálculo abierto basado en números (ABN) como alternativa de futuro respecto a los métodos tradicionales cerrados basados en cifras (CBC). Bordón 
· Martínez Montero, J., y Sánchez Cortés, C. (2011). Desarrollo y mejora de la inteligencia matemática en le Educación Infantil. Madrid: Wolters Kluwer. 
· Martinez Montero, J. (2008). Competencias básicas en matemáticas. Una nueva práctica. Madrid: Wolters Kluwer. 
· Martínez Montero, J. (2001). Los efectos no deseado (y devastadores) de los métodos tradicionales de aprendizaje de la numeración y de los algoritmos de las cuatro operaciones básicas. Epsilon.
· Martinez Montero, J. (2000). Una nueva didáctica del cálculo para el siglo XXI. Bilbao: CISS-Praxis. 

URLs y publicaciones de Referencia:

· De la Rosa J. M Diez. Consejos para empezar con ABN. Blog actiludis.
· Dificultades y evolución del algoritmo ABN en el alumnado. Blog actiludis
· Algoritmo ABN. Por unas matemáticas naturales. Ponencia de Elena Cojo.
· facebook/Método ABN

31 de enero de 2016

EL GRAN PELIGRO DE LA SOBREPROTECCIÓN


La sobreprotección se suele definir como “cuidar en exceso”. Se mantiene el instinto de resguardo de los primeros meses de vida, y no se acepta que las criaturas van creciendo y tienen que aprender a resolver sus necesidades.

El término “sobreprotección” es engañador, ya que muchos papás están convencidos de que impidiendo a sus pequeños frustraciones, penas, enfermedades o problemas, se les está cuidando mejor.

Los padres sobreprotectores son aquellos que se sienten totalmente responsables de lo que le pueda ocurrir a su hijo/a. Están constantemente pendientes de sus movimientos. 

Cuando el niño es todavía un bebé, está totalmente pendiente de si el niño tiene hambre o sed o sueño o… y procura anticiparse a las necesidades que percibe o cree que tiene su hijo. Cuando el niño está probando sus primeros pasos, va continuamente agarrándole, avisándole de todos los peligros de forma incluso alarmista, y constante, retrasando muchas veces que el niño siga probando y reforzando el aprendizaje cómo se dan esos primeros pasitos. 

Cuando el niño empieza a ir a la escuela, están continuamente avisándoles de todos los posibles peligros existentes y de más, les acompañan a todo lo que pueden, son ellos los que resuelven los problemas de sus hijos (ej. si el niño ha tenido un problema con otro compañero, es la madre/padre quien le resuelve el problema, sin dejar que el niño se enfrente a las consecuencias de sus actos, o sin facilitarle que desde pequeño empiece a resolver sus propios problemas). 

Y cuando los hijos llegan a la adolescencia, continúan intentando controlar todos sus comportamientos, sus entradas y salidas, que hacen y qué no hacen,… limitando a veces tantísimo su libertad que estos chavales se pueden considerar totalmente diferentes a sus amigos. Pueden imponerles una hora demasiado temprana, para evitar el peligro de la noche; pueden impedirles que vayan a excursiones; pueden prohibirles que salgan a un sitio donde van todos sus amigos, y que está probado que es bastante seguro; y, lo que es peor, pueden inculcarles a sus hijos esa excesiva prudencia que, muchas veces, les lleva a tener muchos prejuicios y les lleva también a no disfrutar muchas cosas de la vida por haber desarrollado también ese miedo, etc.


Características de los progenitores que custodian exageradamente a sus retoños:

– Sienten que deben controlar las amistades de sus hijos y les prohíben que se junten con niños que no les gusten.

– Ponen límites rígidos hacia afuera, pero tienen dificultades para establecerlos dentro de la familia. El padre y la madre gradualmente se vencen ante los hijos, ya que no mantienen la firmeza necesaria para establecer reglas. Como no hacen uso de su autoridad positiva, la van perdiendo, al final el niño se toma el poder y se convierte en el “rey de la casa”.

– Sólo se sienten tranquilos cuando sus hijos están bajo su mirada.

– Les preocupan situaciones como: que no pasen hambre, sed, que no se caigan, que no tengan conflictos con sus compañeros etc. Es decir, hacen lo imposible para que no vivan malas experiencias.

– Se sienten más ansiosos que sus pequeños cuando algo anda mal.

– Los hostigan dándoles instrucciones constantemente. Hay una necesidad de controlar al menor en todo momento.

– Limitan la exploración del mundo por parte de sus hijos, por miedo a que se hagan daño con algo de su entorno.

– Descartan actividades que tengan una posibilidad remota y mínima de terminar en accidente. Llegan al extremo de pensar que sus niños no pueden cruzar una calle sin que los atropellen o que no puedan salir sin ellos sin que les pase algo.

Algunas posibles consecuencias de la sobreprotección son las siguientes:

- Bajo concepto de sí mismo/a. Durante años este niño/a no ha podido poner a prueba su competencia personal, sus habilidades. A este chico/a le falta la valoración positiva externa de sus comportamientos y decisiones; pero también le falta la autovaloración sobre estos comportamientos y decisiones, aspecto fundamental para poder desarrollar un autoconcepto y una autoestima sana.

- Retrasos o dificultades en el aprendizaje y puesta en práctica de habilidades sociales. Muchas veces estos chavales tienen dificultades para entablar o mantener relaciones. A veces son niños muy tímidos, que les cuesta iniciar conversaciones, que les cuesta integrarse en grupos, que en seguida que algo no sale como les gustaría se sienten mal y prefieren retirarse. La consecuencia es el no aprendizaje de habilidades de solución de problemas, algo necesario para las relaciones personales. Tienen la sensación de no tener apenas buenos amigos, se pueden llevar muchas decepciones con los amigos, y no saben exactamente por qué. Muchas veces piensan que hay algo malo en ellos. Y eso les lleva a pensar más en negativo de sí mismos, es decir, a disminuir aún más su dañada autoestima.

- Dificultad para tomar decisiones por sí mismo/a. Estos chicos/as se convierten en personas muy dubitativas a la hora de tomar decisiones. Algunas decisiones que pueden ser triviales para otras personas para ellos pueden llegar a ser muy angustiosas. Se sienten inseguros sobre si van a tomar o no la decisión correcta. Se sienten inseguros sobre las repercusiones que podrá tener una determinada decisión. 

- Búsqueda de seguridad en otros. Como han aprendido a que otros les resuelvan los problemas, y muestran muchas dificultades para tomar decisiones y pasar a la acción, tienden a apoyarse en los demás, para que tomen decisiones por ellos. Pueden mantener relaciones con personas que no le están aportando nada, o que incluso son relaciones dañinas, porque tienen la sensación de que les solucionan muchas cosas, se sienten protegidos con esa persona. Cuando llegan a la vida adulta y buscan pareja, pueden caer fácilmente en relaciones donde predomine la dependencia emocional, ya que necesitan que alguien les guíe y les apoye. Esto les lleva a no buscar su felicidad, sino sólo esa supuesta seguridad que le aporta la otra persona. 

- “Tiran pronto la toalla”, tienen una tendencia al pensamiento negativo. Son personas que suelen darse pronto por vencidas. Ante una dificultad que no saben como enfrentar, prefieren no enfrentarse, dejarla pasar de largo, evitarla, que ponerse manos a la obra y ver posibles soluciones. Se sienten incapaces de hacer algo y, a la vez, tienen miedo a equivocarse, por lo que muchas veces ni siquiera lo intentan, y así evitan fallar. Su pensamiento es negativo respecto a las propias capacidades de solucionar esos problemas. Volvemos de nuevo a alimentar esa autoestima negativa.

- Relaciones difíciles con los padres. Según van creciendo, pueden haber desarrollado mucha rabia contra los padres, porque van viendo sus dificultades a la hora de enfrentarse a problemas, y pueden echarles la culpa a ellos. Además, los padres pueden haber cortado mucho la libertad de esta persona en su desarrollo, haciendo que dejara de hacer cosas porque podía ser peligroso, quizá cosas habituales en otros chavales de su edad. Debido a ello, las discusiones con los padres pueden ser frecuentes, la culpabilización hacia ellos puede ser la norma general. Esta culpabilización a su vez lo que está haciendo es que al culpar a otros de los propios problemas, no le está permitiendo a la persona fijarse en lo que puede hacer para sí misma, para mejorar.



En muchos casos, las personas que han tenido en su infancia/adolescencia esta sobreprotección paterna/materna son personas que sufren mucho porque se sienten inseguros y desprotegidos en su vida. Y en la vida adulta no saben cómo encauzar su vida. A lo largo de los años no han aprendido cómo solucionar sus problemas, y tienen que aprenderlo de mayores, añadiendo además que ya han pasado una serie de experiencias negativas de las que mayormente se han culpado a sí mismos, a algo que está mal en ellos.

Es curioso comprobar que cada vez existen más familias que eligen este estilo educativo. Se tiene menos tiempo pero, en cambio, cada vez se protege más a los niños ¿será que queremos suplir nuestra falta de tiempo? ¿Existe cierto grado de culpabilidad? ¿O esa falta de tiempo nos hace más inseguros y como consecuencia más sobreprotectores?

En otras ocasiones, la sobreprotección es resultado de una enfermedad. A los niños con ciertas necesidades médicas se les ve más indefensos y a su vez requieren de mayor atención, pero no para todo, aunque los padres así lo crean.

Otros muchos, no han tenido la suerte de tener el cariño que necesitaban y quieren evitar que sus hijos pasen por ello. O por el contrario, han sido educados en ese estilo de sobreprotección y al ser lo que conocen es lo que transmiten.

La mayoría de estas familias no son conscientes de estar llevando este estilo educativo. Piensan que están haciéndolo lo mejor posible y, efectivamente, se esfuerzan al máximo porque sus hijos sean felices.

Comprueba si eres capaz de mantener un equilibrio adecuado entre la protección y la permisividad, o eres demasiado sobreprotector con tus hijos.

Contesta a las preguntas de este test.

1. ¿Quién es la persona encargada de dar el “visto bueno” a las tareas o decisiones de tu hijo?
a. Él mismo y, si necesita mi ayuda, puede contar con ella.
b. Yo.
c. Él mismo en colaboración conmigo.

2. ¿Cuándo alguien pregunta a mi hijo…?
a. Contesto yo por él para que todo quede bien claro.
b. Contesta él mismo.
c. Contesta él mismo, pero yo lo aclaro.

3. Cuando algún otro niño molesta a mi hijo en el parque, escuela, etcétera
a. Puede contar con mi apoyo, pero debe defenderse él mismo.
b. Le digo lo que tiene que decir, y a veces intervengo o pongo mala cara.
c. Intervengo directamente para defenderlo.

4. ¿Quién se encarga de los cuidados personales de tu hijo (bañarse, comer, peinarse, recoger su ropa…)?
a. Él y, si no ha adquirido todavía la habilidad, le ayudo para enseñarle.
b. Yo; él no sabe.
c. Muchas veces yo.

5. Siento que la responsabilidad de todo lo que acontece a mi hijo
a. Es mía (especialmente si es pequeño), y de él (especialmente si es mayor).
b. Es solo mía.
c. Es en gran parte mía.

6. En lo que respecta a las tareas escolares de mi hijo
a. Las hace él.
b. Me tengo que poner yo para que las haga.
c. Muchas veces se las hago yo directamente, porque no las hace como yo quiero.

7. Cuando mi hijo me pide salir con amigos de su edad
a. No le dejo si no les conozco, o hablo con sus padres antes.
b. Le dejo, pero preocupado porque prefiero verlos antes.
c. Le dejo si no hay problema para ello.

8. Cuando trato de proteger a mi hijo
a. Le digo que cuente con mi ayuda si la necesita.
b. Le digo que preste atención por si las cosas van mal.
c. Le cuento todo lo malo que puede ocurrirle si no me hace caso.

9. De cara a los demás, si mi hijo comete un error…
a. Lo cuento si no me queda más remedio.
b. Si surge lo cuento; debe asumirlo.
c. Lo oculto, o lo niego si se dan cuenta.

10. Cuando otro adulto corrige a mi hijo
a. Me molesta porque su madre/padre soy yo.
b. No me gusta mucho que lo hagan, pues no le conocen bien.
c. Si se ha confundido, está bien hecho.

11. ¿Con qué frecuencia crees que tomas decisiones por tu hijo que él mismo podría haber decidido por sí mismo?
a. Pocas veces.
b. Prácticamente a diario.
c. En varias ocasiones.

12. ¿Con qué frecuencia le dices a tu hijo eso de “tú aún eres pequeño/joven… hazme caso a mí”?
a. Bastantes veces.
b. Nunca.
c. Alguna vez

Claves y resultados del test de sobreprotección de los hijos

Suma todas las puntuaciones obtenidas en el test anterior de sobreprotección paterna, y consulta la interpretación asociada a tu resultado:

1. a= 0 b=2 c=1
2. a= 2 b=0 c=1
3. a= 0 b=1 c=2
4. a= 0 b=2 c=1
5. a= 0 b=2 c=1
6. a= 0 b=1 c=2
7. a= 2 b=1 c=0
8. a= 0 b=1 c=2
9. a= 1 b=0 c=2
10. a= 2 b=1 c=0
11. a= 0 b=2 c=1
12. a= 2 b=0 c=1

Claves y resultados del test de sobreprotección de los hijos


0-8 puntos (Permisivo)
Eres bastante flexible en la educación de tu hijo, así como a la hora de darle autonomía. Esto está bien, pues le ayudarás a crecer y a confiar en sí mismo, pero no te alejes demasiado para que no corra riesgos ni se sienta solo.

8-16 puntos (Algo sobreprotector)


Tienes bien nivelado tu grado de sobreprotección y permisividad en la educación de tu hijo aunque, cuanto más altas sean tus puntuaciones dentro de este intervalo, más destacas por lo segundo. Intenta no agobiarle con tus propios agobios, ni transmitirle tus miedos.

16-24 puntos (Muy sobreprotector)

Te sientes completamente responsable, no solo de la educación, sino también de la vida de tu hijo. Debo decirte que no puedes controlarlo todo, y habrá peligros y problemas quieras o no. Controla primero tus miedos y conflictos para no transmitírselos a tu hijo.


Bibliografía:

www.almabelpsicologia.com

María Campo – Directora de Escuelas Infantiles Kimba - Vitoria.

Francisca Carrasco: Psicóloga, Diplomada en Terapia Gestalt Infantojuvenil

www.webconsultas.com